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La importancia de las marcas y su protección

Dra. Valeria Bollero

Publicado en Revistas Races Agosto 2006

No es ninguna novedad que las relaciones comerciales se desarrollan en el ámbito de un mercado cada vez más competitivo. Y es precisamente en ese escenario donde la marca asume un papel fundamental cuando de competir se trata.

En efecto, la marca es la forma en que se da a conocer al público consumidor los productos y servicios que se comercializan, es su carta de presentación, es el reflejo del producto en la mente del consumidor y lo que generar ese vínculo especial entre consumidor y empresario. La marca distingue un producto o un servicio de otro, le da entidad propia, hace que el consumidor quiera elegir ese producto y no otro.

De allí su importancia económica. No sólo es necesario invertir tiempo y dinero en los productos y/o servicios que se van a ofrecer al mercado sino que además, deber tenerse primordial consideración en la forma en que ellos se dan a conocer.

No siempre se otorga la dimensión merecida a los activos intangibles dentro del patrimonio de la empresa. Las marcas constituyen un activo de vital importancia, alcanzando en muchas oportunidades valores significativamente superiores al conjunto de bienes muebles e inmuebles que componen un patrimonio. Claro ejemplo es la marca Coca Cola que ya en el año 2001 tenía un valor de 70 mil millones de dólares. Y si nos remitimos al reciente Mundial de Fútbol, según datos que aporta la Revista OMPI N 4/06, la FIFA firmó acuerdos de concesión de licencias para la utilización de marcas por valor de 840 millones de dólares, es decir, que ganó más vendiendo los derechos a utilizar sus marcas y difundir partidos que con la venta de entradas.

La marca se construye no sólo con publicidad. Se trata de un activo que habrá que proteger y defender de las usurpaciones de los competidores, las cuales pueden generar confusiones en el público consumidor en detrimento de la propia clientela.

Nuestro sistema jurídico otorga protección a las marcas sólo desde el momento de su registración. Proteger la marca es fundamental para el empresario, ya que la marca registrada permite oponerse con éxito asegurado a cualquier uso o registro de marcas similares o confundibles con la propia, que se utilicen para identificar iguales o similares productos o servicios. Registrar la marca es un trámite sencillo y económico que da seguridad al empresario.

Saber invertir correctamente asegura el éxito futuro de cualquier emprendimiento. No olvidemos entonces el importante lugar que la marca ocupa en el patrimonio de la empresa y sepamos resguardarlo con éxito.

Cómo se registra

El Nomenclador Internacional agrupa los distintos productos y servicios en 45 clases. Las marcas registradas otorgan protección, en principio, solo en aquellas clases en donde ellas se registren. Por ejemplo, si registro mi marca en la clase 25 (vestimenta) no podra oponerme a que otra persona la utilice para identificar productos de la clase 33 (bebidas alcohlicas). Como paso previo al registro de una marca, se deberá hacer una búsqueda de antecedentes para descartar que existan marcas similares ya registradas. Asegurada la viabilidad del registro, se presenta la solicitud ante el INPI quien, luego de aproximadamente 2 meses la publicar por un día en el Boletín de Marcas. A partir de allí corre el plazo de 30 días durante el cual podran deducirse oposiciones. Si esto no sucede, o las mismas son infundadas, continúa el trámite. Aproximadamente al año y medio de su inicio se concede la marca por un plazo de 10 años, renovable indefinidamente. La protección de la marca no se agota con su registro, ya que es fundamental hacer un seguimiento de los Boletines de marcas que publica el INPI semanalmente, a los fines de deducir en forma temporánea oposición a cualquier intento de registro de marca igual o similar y confundible con la propia marca registrada.